lunes, 2 de noviembre de 2009

LA MARGINALIDAD

La marginalidad es un problema que en la actualidad afecta a todo el mundo, es fácil distinguir este problema cuando -por ejemplo- se establecen diferencias entre los llamados países desarrollados y los del tercer mundo. Sin embargo el objetivo de este trabajo es analizar el problema en nuestro país: El Perú, pero antes es conveniente analizar el significado de la palabra.
"Marginalidad" significa estar al margen o al borde y con respecto a un campo social, a primera vista se tiende a entender un problema marginal bajo este concepto, es decir, una categoría residual mas allá del caso normal. (Thomsem, 2009). Y según la RAE:


1. f. Situación de marginación o aislamiento de una persona o de una colectividad.
2. f. Falta de relación de algo con la materia de que se trata.
3. f. Falta de integración de una persona o de una colectividad en las normas sociales comúnmente admitidas.


Entonces defino a la marginalidad como un problema social (por ser un problema que afecta a grandes sectores de la población, privándolos de la mayoría de sus derechos) que se manifiesta como la exclusión de grupos -y a veces poblaciones enteras- de personas con actitudes y aptitudes diametralmente distintas a las de las clases élite de nuestro país, es decir sufren la marginalidad aquellas personas que viven en nuestra sociedad pero "sobran".


Las sociedades se protegen a sí mismas, la cultura reproduce semejantes. Por tanto lo extraño, lo extemporáneo, tiende a ser neutralizado. La sociedad "produce" sus marginales. En nuestra cosmovisión occidental (hoy día ya global) la razón es la pauta que guía la marginación; las divergencias respecto a ella son sancionadas como insensatas, inservibles. La consigna es: "el sueño de la razón produce monstruos". Toda sociedad mantiene un cúmulo de pautas que constituyen su normalidad; la sociedad industrial, más que ninguna otra (seguramente debido a lo intrincado de su funcionamiento) preserva su normalidad apartando severamente los "cuerpos extraños". En sociedades menos complejas es menor el espacio para la marginalidad; en un mundo súper especializado, con una marcada división del trabajo, hondamente competitivo, es más posible que alguien quede en el camino de la integración. En un mundo tan polifacético hay más campo para los sub-mundos; así es que encontramos sub-mundos del hampa, de la mendicidad, de las drogas, de la vida en las calles. Podríamos concluir que la marginación es un proceso "natural" de la sociedad complejizada que apoya en características propias de lo humano. Asusta, y por tanto se margina, tanto un vagabundo como un delirante o un débil mental, un homosexual cuanto un seropositivo, una prostituta o un delincuente.


Desde hace algunos años el mundo va tomando tales características que hacen que el fenómeno de la marginalidad deje de ser algo circunstancial para devenir ya estructural. Hoy día asistimos a la marginación ya no sólo del harapiento, el mendigo en la puerta de la iglesia, sino de poblaciones completas. Se habla de áreas marginales. Si bien nadie lo dice en voz alta la lógica que cimienta esta nueva exclusión parte del supuesto de "gente que sobra". El temor malthusiano del siglo XIX parece tomar cuerpo en políticas concretas que prescriben “no más gente en el planeta” (y si se puede menos, mejor). La tendencia en marcha pareciera ser un mundo dual: uno oficial, el integrado, y otro que sobra.


Una de las características de la marginalidad que considero importante detallar, es la relatividad, me explico: las personas que viven en la costa, consideran marginales a las que viven en los andes; los que viven en Lima, a los de otros departamentos –los llaman provincianos, que absurdo al fin y al cabo todos vivimos en alguna provincia y Lima es una provincia-; los de los sectores mejor posicionados de Lima, a los que viven en los “conos”; y así sucesivamente. La idea es mostrar que la marginalidad es un problema de concepciones ideológicas y que ese es el aspecto que se debe mejorar.


En cuanto las causas de este problema considero que la principal causa de este problema es la falta de una adecuada educación (el 10.5% de la población peruana mayor de 15 años es analfabeta), sin esta herramienta es casi imposible que las poblaciones marginales, especialmente las personas con rasgos andinos, mejore sus actitudes retrogradas y aprenda a vivir en el mundo globalizado. La educación juega un papel importante y es uno de los indicadores en los que se puede observar la marginalidad (los años promedio de estudios de las personas pobres es de 7.4, mientras que los de las personas no pobres es 10.4). La otra causa importante es la pobreza y la marginalidad se refleja mejor cuando se analiza la pobreza por regiones naturales es así que de los habitantes de la costa solo el 2% son pobres, en la sierra el 29.3% y en la selva el 17.8%, estos indicadores acarrean los problemas de falta de agua, luz, salud, vivienda de la todas las personas pobres. Estos datos nos dan una idea general de la magnitud que tiene este problema en el país.


El sistema capitalista que impera en nuestro país favorece en cierta medida la marginalidad, el desarrollo económico hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Los únicos capaces de poder solucionar este problema y contribuir en la igual de derechos y oportunidades son los mismos sectores marginales y para eso el gobierno debe procurar brindarle las mínimas condiciones para su desarrollo; este trabajo debe centrarse en las futuras generaciones de dichos sectores, pues resulta absurdo pensar que los que ahora son marginales podrán cambiar su modo de vida y su condición, creer eso es algo utópico. Considero que el este problema es mucho más relevante como para detener el análisis en los sectores marginales del Perú.


El Perú tiene ahora una condición de país de tercer mundo, entonces si observamos la marginalidad con respecto a la cosmovisión de los países desarrollados, nosotros estamos “sobrando” y un claro ejemplo de ello se puede ver en el avance de la cibernética y la genética; que remplazaran en un futuro no muy lejano las pocas actividades para las cuales los países desarrollados nos necesitan. Por ello considero que es de vital importancia que el gobierno acelere las medidas para desarrollar el potencial de los peruanos que son capaces de ayudar a salir al país de esta condición de marginalidad.


El problema de la marginalidad en el Perú es bastante complejo, depende del gobierno y de las nuevas generaciones corregir los diferentes errores que la han originado. Uno de estos es el centralismo político - económico, le siguen los estereotipos de la mayoría de peruanos. Sin embargo los sectores marginales también deben contribuir para que puedan salir de esta condición, aquí considero que las posturas socialistas y comunistas son un gran obstáculo para dichos sectores, en vez de cooperar con su desarrollo como personas, los incita a tomar posturas anárquicas y mas semejantes a la de los animales –espero que esta manera pensar no cause malos entendidos- . Nuestra sociedad margina a diversos sectores del país, carece de valores como la inclusión, es individualista; y estos rasgos culturales son imposibles de cambiar en un corto plazo, es así que deberán pasar muchas generaciones para poder llegar a acabar con el problema o quizás nunca acabe. Si consideramos que la sociedad debe ser como un cuerpo humano, entonces tendremos que el cerebro domina al resto del cuerpo (los intelectuales poderosos), es imposible que el cerebro sobreviva solo es necesario que existan las manos y piernas para poder alimentarlo y sostenerlo. El papel de brazos y piernas lo cumplen hoy los sectores marginales que se encargan de realizar los trabajos pesados pero aquí surge una gran interrogante ¿Qué pasara cuando el cerebro tenga brazos y piernas artificiales? La respuesta es bastante conmovedora, pues la mayoría de nosotros hoy formamos parte de los brazos y piernas. La reflexión que considero se debe adoptar es convertirnos en cerebro, y al decir implica que hay diversas personas que nunca podrán serlo por diversos factores y nuevamente encontramos a personas marginadas.


La única solución que se puede adoptar es educar, es el único medio para progresar como país y con ello evitar nuestra extinción por el simple hecho de ser un país del tercer mundo.

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